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Clara
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Calores alimenticios
13 de julio de 2017
Clara

Con la llegada del verano, llegan los cambios. Cambiamos de estación, cambiamos de ropa, cambiamos los lugares que visitamos e incluso cambiamos de alimentación. Y es que no es lo mismo comer una buena fabada en invierno, cuando el frío aprieta, que en una terraza a 40º. Y por supuesto al cambiar de alimentación, también cambiamos los alimentos que compramos en el supermercado, y es aquí donde llega el problema. ¿Dónde dejamos los alimentos? ¿Dentro? ¿Fuera? Y sobre todo ¿cuáles son los riesgos que puede causar el calor en los alimentos?
Todas estas preguntas las abordaremos en el post de esta semana, así que poned atención porque el verano y el calor pueden ser muy agradables pero también pueden ser muy traicioneros.

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Aquí os mostramos los consejos más importantes que deberemos tener en cuenta.
1) Algunos alimentos se deben conservar con mayor preferencia durante el verano. Las carnes picadas, los quesos blandos, las salsas, la nata montada, la mayonesa, los preparados con huevo, pescados y los mariscos son algunos de los alimentos con los que deberemos tener especial cuidado.
2) Los expertos indican que la mayoría de las infecciones se producen por la ingesta de productos que no se han refrigerado correctamente. Por eso, conviene consumir las comidas que contengan huevo (mayonesa, tortillas, pastelería) justo después de prepararlas para evitar la salmonelosis. También es importante evitar llevarlas a una excursión al campo o la playa.
3) Se debe evitar el pescado crudo o bien asegurarse que previamente ha sido congelado por debajo de los -18º C para evitar la contaminación por anisakis. A la hora de descongelarlo, hay que utilizar la nevera, el horno o el microondas, nunca dejarlo a temperatura ambiente puesto que con el calor los microorganismos se reproducen con facilidad. Lo mismo ocurre con el resto de alimentos congelados.
4) La comida cocinada tampoco debe dejarse a temperatura ambiente más de dos horas. Si la sobremesa se ha alargado con la comida aún sobre la mesa, es mejor tirar las sobras. Si se han guardado en el frigorífico a tiempo, se deben consumir antes de 3 días y calentarlas por completo antes de comerlas.
Para finalizar os dejamos una lista de los alimentos que más precaución deberemos guardar a la hora de consumir en nuestra dieta de verano.
1) Carnes de vacuno enteras y molidas insuficientemente cocinadas y servidas frías o a temperaturas tibias.
2) Pescados y mariscos crudos poco frescos e insuficientemente cocidos (ceviches crudos y sushi). Esto puede generar norovirus y hepatitis
3) Huevos y preparaciones a base de huevo fresco no pasteurizados (tortilla, pisco sour a la peruana, patatas rellenas o mayonesa casera).
4) Legumbres arroz y patatas mantenidas a temperatura ambiente y servidas con uno o más días y a temperaturas tibias.
5) Ensaladas de verduras y frutas procesadas a temperatura ambiente. Así como, zumo de frutas.
6) Lácteos y derivados de lácteos con pérdida de la cadena del frío. Incluyendo postres de leche mantenidos a temperatura ambiente.
7) Carnes y aves guisadas con salsa, con más de un día de preparación sin refrigerar y servidos a temperaturas menores a 60°C.
8) Helados con crema y de leche.
Así que ya sabéis, si vais a cambiar de dieta durante este verano, recordad los consejos alimenticios que os hemos dado. Y si sois de los que vais a seguir siendo fieles a la fabada a pesar del calor, seguid las mismas pautas para poder disfrutar de un buen verano.