Día del chocolate

El chocolate … ¿un alimento sano? ¡Sí, es verdad! El cacao, del que está hecho el chocolate, está repleto de vitaminas, minerales y antioxidantes. Pequeñas cantidades de chocolate negro pueden ser parte de una dieta saludable.

Pero la mayoría del chocolate comercial está cargado de grasas, rellenos, emulsionantes y azúcar. Estas cosas superan con creces cualquier beneficio para la salud (y tampoco nos ayudan a mantenernos sanos).

¿Qué hacer? ¡Hacer nuestro propio chocolate, por supuesto!

El chocolate ha sido comodidad, seguridad y amor: cuando los tiempos son difíciles, cuando rompes con tu primer amor, en momentos de felicidad y en momentos de tristeza. Hay tanta escala de emociones asociadas al chocolate que se podría decir que da para todas las situaciones.

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El chocolate negro y orgánico tiene un alto valor nutricional, en realidad el cacao (del que está hecho el chocolate) se conoce como un “superalimento”. Los súper alimentos contienen cantidades relativamente grandes de minerales, vitaminas y antioxidantes, muchos más que los alimentos “normales”. El cacao tiene la mayor concentración de antioxidantes que cualquier otro alimento en el mundo. Es una proteína completa, lo que significa que tiene un complemento de aminoácidos y es muy rica en hierro, magnesio, fósforo, potasio, zinc, cobre y manganeso.

¿Comida que nos trae felicidad, nos mantiene alerta y nos nutre? ¿Que podría ser mejor?

Resulta que hacer chocolate es muy rápido y fácil. Cualquiera lo puede hacer. A los niños les encanta hacer su propio chocolate (al igual que los adultos).

Estos son los ingredientes que necesitas a mano para hacer tu propio chocolate:

Asegúrate de utilizar la mejor calidad disponible de cacao crudo y otros ingredientes.

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Lo que necesitarás:

1/2 taza (125 ml) de manteca de cacao, rallada

1/2 taza (125 ml) de aceite de coco virgen

1/2 taza (125 ml) de cacao en polvo orgánico (crudo)

2 cucharadas (30 ml) de lúcuma en polvo (harán que el chocolate sea cremoso, como el chocolate con leche, y agregará dulzura)

1/4 (60 ml) – 1/2 taza (125 ml) de néctar de agave para endulzar o stevia líquida, la miel orgánica o el azúcar de caña cruda también están bien si no tienes miedo a las calorías y los carbohidratos.

Ralla 1/2 taza de manteca de cacao. Se derretirá más fácilmente cuando esté rallado. Mezcla la manteca de cacao y aceite de coco en una taza o tazón pequeño y resistente al calor. Luego coloca la taza en una sartén poco profunda que contenga una pequeña cantidad de agua casi hirviendo. Remueve el aceite y la mantequilla de vez en cuando hasta que esté suave.

Echa 1/2 taza de cacao en polvo con 1/4 taza de polvo de lúcuma. Vierte los ingredientes secos en el recipiente con aceite de coco derretido y manteca de cacao.

Si deseas endulzar tu chocolate, ahora es el momento.

 

Vierte el chocolate derretido en una sartén o plato cubierto con papel de aluminio. También puedes usar una bandeja de cubitos de hielo. A los niños les encanta el chocolate que se hace en formas divertidas (con una bandeja de cubitos de hielo) como conejitos y demás.

Coloca el chocolate durante 30 minutos en el congelador o 60 minutos en la nevera hasta que esté listo. ¡Y a disfrutar!

Hoy, Día mundial del Helado de Chocolate

Sí, existe. Increíble pero cierto: el Día Mundial del Helado de Chocolate. Igual hasta te has quedado…. helada. Tan cierto como que se celebra tal día como hoy, el 7 de junio. Y por si tampoco lo sabías, aquí estoy yo para informarte de que el Día Internacional del Helado, así, sin sabores, se conmemora el 12 de abril. Apúntate estas fechas en tu agenda para, a partir de ahora, celebrarlos como es debido.

 

La historia del helado es una historia milenaria. Y sobre su origen existen teorías diversas. Que si Nerón, en tiempos de los romanos, hacía traer nieve de los Alpes para prepararle una bebida refrescante a modo de sorbete con nieve frutas y miel… O que si fueron los chinos, antes de Cristo, quienes también mezclaban parecidos ingredientes con el blanco elemento con ese fin. Otros cuentan que fue el aventurero Marco Polo quien lo trajo a Europa desde Oriente.

Pero de lo que sí hay datos es de que en 1660 un cocinero siciliano de nombre Procopio creó en su cafetería de París el que se considera primer helado artesanal, utilizando un artilugio de su invención que homogeneizaba hielo, frutas y azúcar.

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Sea como fuere, es tan delicioso que siglo tras siglo no solo ha llegado hasta hoy sin derretirse la pasión que provoca, sino que es uno de los alimentos más consumidos en todo el mundo. Así que podemos pasar a disfrutar y relamernos con algunos de sus beneficios. No son un elemento básico de la dieta, no. Pero sí, un agradable complemento de la misma. ¿Vemos algunos?

El primero, menos científico, pero más simpático: comer helados nos hace sentirnos más felices. Bueno, algo de ciencia hay, ya que contiene un aminoácido llamado triptófano que aumenta los niveles de serotonina en nuestro cuerpo, hormona que contribuye a eliminar los niveles de depresión.

 

Son nutritivos

Los helados cuyo ingrediente base es la leche tienen un valor nutritivo alto. Por eso son un alimento adecuado para niños, adolescentes y, en general, para las personas que necesitan un aporte de proteínas de alto valor biológico y calcio. Lo que los hace también una mejor opción frente a otros dulces.

Los de base acuosa -sorbetes y helados de agua- ofrecen un valor nutritivo menor, siempre que no tengan proporciones elevadas de frutas y derivados. Pueden aportar vitaminas y minerales, pero no son una fuente importante de ellos en nuestra dieta. También, el hecho de que no incorporen grasas los hacen adecuados para las personas que tengan problemas relacionados con un colesterol alto.

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Aportan buenas dosis de calcio

Un consumo de 100 g aporta entre el 5 y el 15% de nuestras necesidades diarias, así que se convierten en una alternativa interesante para completar la cantidad que debemos ingerir de este mineral. Especialmente para aquellas personas que por sus hábitos alimenticios no llegan a consumir las cantidades diarias que nos recomiendan.

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No engordan como se cree

La aportación energética promedio de los helados no supone más que un 12% de la cantidad de calorías que debe cubrir nuestra dieta. 100 g de helado de base láctea supone un aporte calórico de entre un 5 y un 12% de las cantidades diarias recomendadas de energía. Y si es tipo sorbete, 100 g de producto no alcanza ni el 10% de las recomendación diaria de energía.

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Fuente de vitaminas

Como la D, que ayuda a una mejor absorción del calcio. Y la B2, que podría cubrir entre el 10 y el 15% de nuestras necesidades diarias.

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En cuanto a la integración de los helados en nuestra alimentación, te quiero señalar que lo más indicado es comerlos dentro de las comidas. Y lo menos posible entre horas. Como postre nunca deberán sustituir a las frutas; aportan menos calorías que los pasteles y tienen menos hidratos de carbono y azúcares.

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Si tienes niños, los helados les pueden proporcionar una parte importante de las proteínas que necesitan, que al ser de origen lácteo, además son de buena calidad. Y al respecto de las vitaminas, la mayor cantidad que contienen es de B12, muy importante entre otros factores para su crecimiento.

 

Como resumen, si todos estos datos te han dejado fría, quédate con que el consumo de helados es un placer que nos podemos permitir, siempre dentro de unos límites razonables y dentro de una dieta variada y equilibrada. ¡Vamos, a disfrutar! Celébralo y empieza bien la temporada de helados con tu favorito, aunque no sea de chocolate.