Hablemos de felicidad

¿Os habéis preguntado alguna vez en qué consiste exactamente ser feliz? Hablamos muchas veces de esta sensación, ya que es algo que experimentamos en nuestra vida, pero… ¿qué significa exactamente ser feliz y cómo se consigue?

Muchas situaciones, momentos, personas, detalles… nos activan este sentimiento, por eso he querido hablar en este post de ellos y de cómo funciona la felicidad en el ser humano.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, la felicidad se define como el estado de grata satisfacción espiritual y física; la persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a ser feliz; o la ausencia de inconvenientes o tropiezos.

Pero, al contrario de lo que la mayoría podría pensar, la felicidad depende más de uno mismo que de las circunstancias que le rodean. Según un estudio de la Universidad de Yale, el 40% de nuestra felicidad no depende de la genética, ni de nuestro nivel de vida, depende de nosotros. “Ser feliz requiere esfuerzo y ciertas rutinas” explican, y tanto es así, que han creado un curso sobre la felicidad que enseña nada menos que a ser (un poquito más) feliz.

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Encontrar la felicidad puede resultar complicado, dado que, muchas veces, buscamos en el lugar equivocado. Puede ocurrir que no tengamos la actitud adecuada frente a las situaciones y circunstancias que la vida nos presenta, o que tengamos un concepto equivocado de lo que significa ser feliz. La alegría es parte de la felicidad, pero ser felices es algo más que estar contentos.

Estar satisfechos con vuestras vidas no tiene por qué significar estar agradecido, pero sí saber lidiar con nuestras expectativas, logros y autoestima. Es importante prestarle más atención a los momentos positivos, aunque sean pequeños detalles de nuestro día a día, ya que muchas veces los pasamos por alto y nos fijamos más en los negativos. Intentar aprender a ver el lado bueno de las cosas, es algo real y que ha de entrenarse como si se tratase de un deporte más, pero en este caso, es un ejercicio para la mente.

Otra de las “claves de la felicidad” consiste en saber escuchar nuestros sentimientos para saber, así, llenarlos de buenas maneras que vayan a proporcionarnos mayor armonía. Es decir, que no exista conflicto entre lo que queremos y lo que vivimos.

Dicho esto, me gustaría compartir algunas curiosidades acerca de la felicidad:

  • La sonrisa: cada persona tiene como mínimo 18 tipos diferentes de sonrisa dependiendo de cómo se sienta en cada momento
  • La música: escuchar música alegre no solo aumenta nuestra felicidad, sino que también nos relaja e incrementa la capacidad de ver caras sonrientes a nuestro alrededor. Con las canciones tristes, ocurre lo opuesto.

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  • ¿Quién es más feliz? En primaria los niños son más felices que las niñas. Y las mujeres son más felices que los hombres hasta los 47, dónde a partir de ahí, toman estos el relevo.
  • La felicidad no depende del resto del mundo. Como he comentado antes, para ser feliz no es importante si tenemos el último modelo de coche, un cuerpo diez o mucho dinero en el banco, sino nuestra capacidad de adaptación.
  • Menos televisión, más felicidad. Lo que hacemos en nuestro tiempo libre define el grado de felicidad. Las personas más felices dedican más tiempo a la lectura mientras que las más infelices ven más la televisión.

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  • Estamos preparados para ser felices. Las personas tenemos tantas trabas en la vida que nos generan infelicidad, que solo nos centramos en ellas y despreciamos muchísimas oportunidades para estar alegres.
  • La felicidad es una elección. El 40% de los niveles de felicidad están a nuestro alcance, ubicados en situaciones que se deberían convertir en hábitos cotidianos.
  • Aunque no lo creáis, las personas son más felices por la mañana. De la misma manera en la que sale el sol, lo hace nuestro sentimiento de la felicidad.

Escoger los ambientes en los que nos movemos, las personas con las que nos codeamos y las actividades que realizamos son puntos clave para alcanzar este sentimiento. Si os gustan los animales, pasar tiempo con ellos es una de las formas más sencillas y “puras” de llegar a estar alegres y de distraer la mente. El orden y la limpieza también producen una sensación de paz y de serenidad en nuestro cerebro, dado que nos sentimos más cómodos en el ambiente en el que nos encontramos, aunque en algunos casos, puede ser de manera inconsciente.

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Es posible que, gracias a este post, hayáis aprendido alguna cosa más acerca de la felicidad. Debéis comprender que no existe una fórmula mágica de la felicidad, ni es algo que podamos comprar o adquirir, sino que se encuentra dentro de cada uno. Así que os motivamos a practicar buenos hábitos en vuestro día a día… ¡y que seáis muy felices!