Preparad vuestra despensa para el frío

El invierno está a la vuelta de la esquina. Y con él, los catarros y gripes.

Pero no tenéis que preocuparos de nada, porque tengo un montón de consejos para aumentar vuestras defensas durante los meses más fríos del año.

  • Bebed mucho agua. Y si veis que os apetece menos, preparaos infusiones calentitas.
  • Practicad ejercicio. Idealmente, tres veces por semana. Si no podéis, intentad caminar más o subir por las escaleras en vez de usar el ascensor.
  • Evitad el exceso de grasas, sodio y azúcares.
  • Tratad de comer productos de temporada.
  • Y, sobre todo, comed variado y sano.

Ahora te voy a contar cuáles son los que nosotras os recomendaríamos en vuestra despensa para tener una salud de hierro.

Tomate

Contienen fibra, vitaminas, evitan la oxidación celular y ayuda a depurar toxinas. Si podéis pelarlos antes, mejor.

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Brócoli

Rico en vitamina C, antioxidantes y con pocas calorías.

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Verdura

O sea, los productos de la huerta verdes. Ya sabéis: lechuga, repollo, espinacas… Mejor en crudo, pero también cocidas, guisadas o en revuelto de huevo.

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Frutos secos

Las nueces son una fuente increíble de calcio y son especialmente recomendadas para personas mayores y niños.

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Sopas

Siempre apetecen y podéis hacerlas de verdura y añadirles alguna semilla como la chía.

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Frutas

Especialmente cítricas. Naranjas y mandarinas no deberían faltar en casa.

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Pescados

Si podéis, cuatro veces a la semana. Son las proteínas más aconsejadas.

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Carnes

La de pollo y pavo son las que menos grasa tienen, pero podéis comer de todo si es con moderación.

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Siguiendo estas sencillas instrucciones nada puede salir mal. Y ya sabéis, junto con una buena película y una mantita: ¡a pasar el mejor invierno de vuestra vida!

Comida vs frío

En los meses donde el termómetro baja y baja por condición de la estación en la que nos toca vivir, se libra una batalla en cada hogar podríamos llegar a decir. De un lado, esos grados pírricos y de otro el arsenal gastronómico térmico.

Que graniza, caldo, que nieva, crema, que llueve, sopa… y como parece que la guerra no tiene fin y buscando que no te aburras al sentarte a la mesa, hemos hecho para ti una selección de platos de cuchara para esos días inclementes con la ciudadanía de a pie.

Caldo, tan clásico como eficaz

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Normalmente lo asociamos al típico de pollo, cocinado con la carne y carcasas del pollo y verduras como puerro, apio, cebolla, zanahoria…  Si queremos algo más chic podemos hacer un caldo de marisco y se consigue cociendo espinas de pescados llamados “de morralla”, verduras y especies como el laurel y el eneldo. También si prefieres algo más vegano, puedes elaborar tu caldo con verduras, hortalizas y legumbres. 

El consomé

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Es la versión 2.0 del caldo. Lo ideal es que sea transparente, cociendo carne de ternera, huesos previamente tostados, zanahoria, apio, puerro… y dejarlo cocer lentamente durante un par de horas. Después colarlo. Servirlo añadiendo un chorrito de Jerez y unos trocitos de espárragos crudos. Pura elegancia.

Cremas

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Si hay una crema que siempre gusta a los niños es la de calabacín con quesitos. Suave y deliciosa, a la que se puede añadir las verduras que queramos y ellos no se darán ni cuenta, al presentarla se puede adornar con toppings de trocitos de pan cortados, dados de jamón de york o salmón ahumado: y constituirá una cena perfecta.

Otra irreductible frente al invierno es la crema de remolacha (también llamada Borscht para los que quieran adornarse), con un color intenso resultado de cocinar remolacha y patatas a fuego lento.

Comienza el frío, ¡abrigar a tus hijos!

Señoras y señores, con todos ustedes… ¡el temible frío de cada año ya está aquí! Y eso significa que cada mañana habrá un pequeño drama en cada hogar con niños. Ese “¿Qué le pongo?” que implica, “no quiero que pase frío, no quiero que pase calor y no quiero que se ponga malo”. Difícil decisión. No tengo el truco, pero para intentar ayudarte te ofrezco 5 pautas que funcionan.

No te fies del frío. Hay más resfriados en invierno que en verano y esto tiene su explicación médica. El frío dificulta los movimientos de unos pelitos del aparato respiratorio, llamados cilios, cuya función es atrapar los gérmenes y expulsarlos. A bajas temperaturas, con los cilios agarrotados, los gérmenes llegan para quedarse provocando bronquiolitis y con ella toses, mocos y fiebre. Incluso dificultad para respirar y unos ruidos en el pecho llamados comúnmente “pitos”. Respeto con el frío, nos lo puede hacer pasar mal.

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Hay zonas más sensibles que otras. Manos, pies y orejas son los grandes candidatos a sufrir con el frío. Unas temperaturas muy bajas pueden llegar a ocasionar sabañones en manos y pies, que son lesiones de la grasa que tenemos debajo de la piel. Unos guantes o unos calcetines gordos pueden evitarnos esta molesta afección.

Asimismo, el viento frío va directamente a dañar el oído, más concretamente el oído medio, parte muy sensible a los cambios de temperatura. En este caso un gorro que ponga las orejas a resguardo es más que recomendable.

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Abajo el mito de “abrigar mucho es malo”. Tiene que ver más con la comodidad del niño al sudar por exceso de calor, pero en ninguna otra situación es perjudicial. No te dejes llevar por falsos mitos porque te puede llevar a abrigar de menos.

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La “cebolla” funciona. En climas muy fríos, lo mejor es utilizar distintas capas de ropa, aunque sean capas livianas. Entre capa y capa se crea un compartimento con aire que cumple una función de aislante. Este método permite que el niño adecúe su indumentaria al nivel de calor o frío requerido en cada momento o lugar en el que se encuentre.

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A niños y a adultos nos afecta el frío igualmente. El sistema térmico de los peques y el nuestro es el mismo, no vienen con otro modelo. Sienten el calor o el frío de la misma manera que lo hacemos nosotros. De hecho, ellos pueden tener más calor que nosotros ya que son más activos, situación que les hace tener una temperatura superior a la nuestra. Mención aparte para los bebés que regulan peor y sí necesitan bastante abrigo para no tener hipotermia.

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