Es hora de tomar el sol

Llega el buen tiempo y con él, nuestra ansia playera desenfrenada quiere tomar las riendas de nuestros días de verano. Pero a la hora de tumbarnos cual lagartos al sol, debemos de tener en cuenta que el cuidado de la piel y una correcta protección es muy necesaria para evitar el tan temido melanoma o cáncer de piel.

Siempre surge la pregunta de cuáles son las mejores horas para tomar el sol. Las recomendaciones médicas y dermatológicas nos indican que entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, es el periodo más peligroso que existe pues es entonces cuando los rayos inciden directamente sobre nuestra piel por la posición perpendicular del sol. Es en esas horas cuando el nivel de radiaciones UV es mayor, más agresivo y cancerígeno. Se recomienda evitar la exposición al sol durante esas horas o aumentar las medidas de protección. Pero como sabemos que resulta difícil no disfrutar de una playa durante las horas intermedias del día, te proponemos unos consejos para evitar los efectos dañinos del sol si te expones a él en esas horas. 

1) La protección solar; tu gran amiga. Debes ponerte siempre protección solar y cuanto mayor sea el factor de protección que esta tenga, mucho mejor. Aplícatela siempre entre 30-45 minutos antes de la exposición al sol, y siempre después de cada baño.

POST_JUN_S5_2017_500x500-1

2)    Sombra o sombrilla, tú eliges, pero que tape del sol. Trata de exponerte al sol solo durante el baño y permanece a la sombra el mayor tiempo posible. Así evitarás lastimar tu piel y podrás disfrutar de la playa durante más tiempo. Si vas a playas donde hay árboles, úsalos, es la mejor sombra que puedes encontrar, pero si no hay ningún sitio donde cobijarse del sol, una sombrilla colgada al hombro camino de la playa te solucionará la papeleta.

POST_JUN_S5_2017_500x500-2

3)    Utiliza camisetas con filtro UV para el baño. Sí, ya sabemos que no es el “outfit” más apetecible para ir a una playa donde toda ropa nos sobra, pero evitarán la radiación de rayos UV sobre tu piel y podrás disfrutar durante más tiempo de un baño prolongado sin miedo a sufrir las consecuencias. Además, piensa que puedes pasar por alguien que practica surf, que eso siempre mola.

POST_JUN_S5_2017_500x500-3

4)    Usa gorras o sombrero para proteger tu cabeza. La cara, el cuello, la cabeza, el escote y las orejas, son las zonas más sensibles al sol. Para protegerte no hay nada más sencillo que una simple gorra o un sombrero.

POST_JUN_S5_2017_500x500-4

Este verano puedes disfrutar de tus mejores momentos de sol y playa con un poco de lógica y protección. Eso sí, recuerda siempre usar cremas hidratantes de cuerpo después de un día al sol, y trata de mantenerte hidratado bebiendo muchos líquidos y comiendo frutas y verduras frescas.

Tomar el sol: tu salud antes que el bronceado

Todos los años la misma historia: llega el verano y nos lanzamos como locos a tomar el sol en jardines, piscinas y playas para tratar de alcanzar el bronceado perfecto. Y también, como todos los veranos, las mil y un noticias y artículos en diferentes medios sobre las precauciones que hay que tomar al hacerlo. Ya sé que seguramente diréis “pero si ya me las conozco de sobra”, pero no está de mas recordarlas (pues seguro que muchas se os olvidan accidentalmente), además de añadir algunas de las que, seguramente, no hayáis escuchado. El sol es nuestro amigo, pero hay que saber llevarlo.

ANTES DE TOMAR EL SOL

post_atract_500x500_zumos

Mucha gente piensa que preparando su piel aplicando un protector solar es suficiente para lanzarse a un placentero baño de sol, y no es así. Todos los médicos y expertos consultados coinciden en que es necesario preparar la piel a través de la ingesta de vitaminas provenientes de frutas y verduras como las de zanahorias o las cerezas, pues estas nos proporcionan betacarotenos, unos compuestos químicos que nos protegen de agresiones externas. Además conviene, que antes de exponernos sin miedo al astro rey, nos sometamos a una sesión de peeling para eliminar células muertas y conseguir así un bronceado uniforme, sin malas coloraciones ni manchas solares.

MIENTRAS TOMAMOS EL SOL

post_atract_500x500_karite

Ha llegado la hora: sandalias, gafas de sol, crema protectora factor 50 y pulverizador de agua. ¡Estamos listos! Pero ojo, no es tan fácil como parece. Además de la sempiterna crema protectora, tenemos que asegurarnos de que la temperatura no es muy alta y que el cielo esté cubierto, al menos temporalmente. Olvídate de las colonias y perfumes para bajar a la playa, pues en muchas ocasiones son los culpables de la aparición de las tan molestas (y peligrosas) manchas. Y hay que tener en cuenta que el sol acelera el envejecimiento de nuestra piel, por lo que mi consejo es que nos hagamos con una crema de karité para crear una película invisible que nos ayude a defendernos de los rayos UVB y UVA. Y por último, pero no por ello menos importante, es necesario acudir a nuestro médico para saber si podemos tomar el sol sin problema en caso de estar bajo algún tipo de tratamiento. Más vale prevenir que curar.

DESPUÉS DE TOMAR EL SOL

post_atract_500x500_te

Finalmente, y tras volver a casa después de un largo día de playa o piscina, es el momento de dedicarle los últimos cuidados a nuestra piel para conseguir el máximo cuidado al mismo tiempo que un bronceado perfecto. Lo primero es eliminar cualquier impureza o rastro de salitre, cloro o piel muerta usando un gel de baño para pieles sensibles con ph neutro. Aunque con una ducha es suficiente para recuperar el tono, el uso de una crema altamente hidratante o aceites esenciales contribuirán a la recuperación de la piel al tiempo que la relajarán. Por último, y a modo de secreto, os contaré un pequeño truco que seguro que a más de uno os vendrá de perlas este verano: para conservar el bronceado todo lo posible basta con añadir al baño una infusión de cuatro bolsitas de té negro en un litro de agua, pues es un autobronceador natural del que puede nutrirse nuestra piel.