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Las Fallas: Una fiesta con mucha historia
15 de marzo de 2019
Gala

Todo el mundo sabe que las Fallas son una de las celebraciones más internacionales y llamativas de nuestra geografía. Por algo ha sido declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Aun así, su origen y significado sigue siendo un misterio para mucha gente. Por eso, aprovechando que estamos cerca de la fecha de su celebración voy a contaros la historia de estas fiestas y lo que han cambiado desde que empezaron, hasta convertirse en las preciosas construcciones de hoy en día.

EL ORIGEN

Empecemos por el principio. El origen de las Fallas se sitúa hace mucho, mucho tiempo, incluso antes de los romanos, cuando en la Península se hacían grandes hogueras para celebrar la llegada del equinoccio de la primavera. Con el paso del tiempo, la celebración pagana fue cambiando, primero los romanos la adaptaron a sus dioses y con la llegada del cristianismo acabó por convertirse en una fiesta en honor a San José. En estas primeras fallas en honor a San José, los carpinteros de la ciudad quemaban en las calles y plazas públicas, trastos y artilugios de madera inservibles.

A medida que pasaba el tiempo, las fiestas fueron evolucionando y hacia el siglo XVIII ya no se hacían hogueras sin más, sino que empezó a aparecer el aspecto satírico de estas fiestas, con los ninots. Los conocidos ninots son los muñecos que se queman y que ya desde entonces se utilizaban como una forma popular de sátira y protesta contra eventos o personas de la actualidad del momento.

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LAS PRIMERAS FALLAS

Las Fallas no siempre han estado protegidas o apoyadas por las instituciones, sino que eran los vecinos los que con sus ganas y trabajo mantenían la fiesta viva. Todos ponían de su parte y días o semanas antes, realizaban una colecta de dinero por las casas para que colaboraran con la fiesta.

Durante estos años, el festejo empezaba a celebrarse en la madrugada del 17 al 18 de marzo, cuando se plantaba la falla, que quedaba expuesta durante todo el día. La cremà se realizaba al son de la banda de música el mismo día 18 hacia las 8 de la tarde, cuando anochecía y se daba el pistoletazo de salida con un castillo de fuegos artificiales.

El primer cambio significativo en la fiesta ocurrió en el año 1885 cuando el ayuntamiento subió de manera abusiva el impuesto a pagar por el derecho a plantar una falla. El objetivo era eliminar la fiesta y de hecho lo consiguieron, ya que al año siguiente no se plantó ninguna falla en las calles y plazas de Valencia.  Eso sí, poco después un concejal consiguió que en 1887 se redujera notablemente el impuesto y el resultado fue que se plantaron 30 fallas.

Fue en esta época cuando algunas asociaciones y peñas recreativas empezaron a dar premios a las fallas más artísticas. Esto causó que los artistas quisieran hacer sus fallas más llamativas por lo que comenzaron a ganar altura, complejidad en su composición y mejores acabados artísticos. Además, durante estos años la fiesta se amplió a dos días, al retrasar la cremà al día 19 a partir del año 1892.

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EL SIGLO 20

A partir de 1901, el apoyo de las instituciones pasó a ser una realidad ya que fue el Ayuntamiento el que pasó a otorgar premios a las fallas más artísticas. Pese al lado positivo del apoyo, esto también llevó a que se rebajase cada vez más la crítica y la sátira, en favor de lo que las autoridades de la época llamaban “buen gusto”. Esto a su vez da lugar a que los artistas falleros ganen mucha reputación y no formen parte de las comisiones falleras, sino que son contratados para realizar la falla y poder llevarse premio.

En un principio, estas fallas tenían forma de altar y estaban pegadas a las casas, pero poco después el ayuntamiento obligó a que se trasladaran al centro de las plazas, lo que causó que se transformaran en tablados de base cuadrada y aumentasen su tamaño. Estos proto-ninots iban vestidos con ropas viejas y las manos y cara eran de cera, además cada falla se acompañaba de una publicación que recogía la explicación en verso del argumento de la falla. Este tipo de fallas se mantendrían así hasta los años 50 del siglo XX, cuando que la técnica cambió a cartón-piedra, y desde principios de los años 90 se extendió la construcción en corcho, que es la mayoritaria en la actualidad.

A partir de 1930 se empezaron a realizar los concursos de fallas para niños, momento en el que también las mujeres pasaron a tener un papel en la fiesta mediante la elección de la Fallera Mayor y su Corte de Honor, como representantes de la fiesta.

Finalmente, es obligatorio hablar del momento en el que las Fallas fueron declaradas Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Hay que ver cuántas cosas no se saben de algo tan típico como las Fallas. ¿Os ha gustado? Nosotras tenemos unas ganas locas de ir para allá este año y disfrutar de estas fiestas tan mágicas.

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