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Clara
Da el toque mágico a tu hogar
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Como hacer que tu casa no parezca un mercadillo
06 de diciembre de 2019
Clara

Encontrar un hogar no siempre es fácil: ubicación, condiciones, distribución de la casa… Pero cuando finalmente lo encuentras es importante crear en él el mejor espacio y eso implica saber deshacerse de cosas. No queremos ser Marie Kondo pero después de Black Friday y con la Navidad a la vuelta de la esquina es un buen momento para ponerse a hacer una limpieza de las cosas que hay por casa, para dejar espacio a nuevas incorporaciones.

 

Primero debemos pensar que el orden que hay en nuestra casa es un reflejo directo de nuestra conciencia y perspectiva sobre nuestro propio estilo de vida, así que lo que tenemos en casa es una elección de cómo deseamos vivir. Así que, pensando en quién somos lo podemos reflejar en nuestro hogar: minimalistas, detallistas, abstractos…

Es importante que reserves tiempo para este proceso y hacerlo de una sola vez, sin dejarlo a medias, ya que será clave para no tener que hacerlo en mucho tiempo.

 

El primer paso es ser conscientes del nivel de almacenamiento que tenemos disponible y cómo lo llenamos para evitar el efecto rebote. ¿Qué es el efecto rebote? Es lo que ocurre cuando estamos ordenando: lo que hacemos es almacenarlo todo en un armario, cajón o estantería y tarde o temprano se llenan y volvemos a tener el mismo problema, el caos. Nos encontramos con que nuestros espacios de almacenaje están llenos y no sabemos qué hacer.

 

 

Por eso, debemos empezar por la eliminación: vaciemos los espacios de almacenaje para ver de qué nos podemos deshacer, poniendo todo (sí, todo) en un mismo lugar para que veamos la magnitud de lo que tenemos almacenado. Es muy importante que seamos escrupulosos en este proceso y firmes: solo se quedará en casa lo imprescindible para vivir, lo demás deberá ser desechado.

Tu pregunta siempre debe ser: ¿lo necesito porque me hace feliz?

Empecemos por la ropa, coge cada prenda y pregúntate hasta qué punto te gusta, cuántas veces le has dado función en el último año y si te sigue apeteciendo usarla. Nada de quedarte con tallas más grandes “porque nunca se sabe” ni con tallas más pequeñas porque “igual bajo de peso”. Lo que no se usa, se deshecha.

A continuación, sacamos los libros, papeles y objetos varios de estanterías. Y hacemos lo mismo: ¿lo necesito porque me hace feliz? Solo quédate con los que la respuesta sea claramente: sí.

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Y finalmente, los objetos sentimentales. La misma pregunta, si te cuesta mucho decidirte date un período concreto de tiempo, con temporizador incluido si lo necesitas 10 segundos para responder a ¿lo necesito porque me hace feliz?

Así es como cualquier limpieza debería empezar y acabar.

Por último, siempre tenemos que pensar en no tirar lo que desechamos sino en donarlo porque puede haber personas que lo necesiten: la ropa, los libros, pequeños electrodomésticos que ya no queramos… Hacer una limpieza intensa es una buena forma de transformar nuestro espacio y provocar también un cambio en nosotros mismos.

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