Nada más sano y sabroso que una ensalada bien preparada

Las ensaladas, un mundo infinito para comer de la manera más sana. Tan variado y amplio que seguro que todavía te queda mucho por descubrir.

Por eso estoy aquí, para ayudarte a revelar la inagotable fuente de bienestar, vitaminas y minerales que se puede obtener de las ensaladas.

Sigue mis consejos y ya nunca volverás a preparar una ensalada sosa o aburrida, sino que las ensaladas se convertirán en tu manera favorita de experimentar sabores y comer mientras te cuidas.

Además, si te quedas sin ideas no tienes de qué preocuparte, porque te daré algunas recetas originales para que te inspires y dejes volar tu imaginación creando las tuyas.

TRUCOS DE MAESTRO

¿Lechuga mustia? Devuélvela a la vida

Las hojas de la lechuga no se mantienen frescas y crujientes para siempre, de hecho, en cuanto llevan unos días en la nevera empiezan a perder su color y se ponen mustias. Esto no quiere decir que se ponga mala, pero existe un truco muy sencillo para devolver las lechugas a su mejor momento.

Para recuperar cualquier tipo de lechuga, brotes tiernos, canónigos, hojas de rabanito, remolacha, espinaca o col simplemente tienes que meterlas en remojo.

Asegúrate de que las pones en un lugar en el que no haga calor y con agua fresca, porque las hojas deben absorber poco a poco el agua. Espera de treinta minutos a cinco horas, dependiendo del tipo de hoja y en cuanto veas que vuelven a tener aspecto sano, lánzate a preparar tu ensalada.

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Mágicas legumbres

Para mucha gente las ensaladas son un plato que llena poco y que normalmente toman como entrante o acompañamiento.  Pero están muy equivocados, porque una ensalada con legumbres es un plato muy completo, sabroso y que además resulta saciante.

Ponte manos a la obra, elige tu legumbre favorita y disfruta del sabor y textura que aportan a la ensalada. Hay muchas posibilidades: garbanzos, lentejas, judías o habas entre otras le van a dar el toque extra que necesita. Solo tienes que escurrirlas bien.

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Bien escurridas saben mejor

Parece obvio, pero para que todos los sabores de tu ensalada destaquen y sepan a lo que tienen que saber es indispensable que las verduras y la lechuga estén bien escurridas. El exceso de agua acabará diluyendo el aliño y quitándole todo el sabor a la ensalada.

Por eso debes asegurarte de escurrir bien todas las verduras una vez lavadas, ya sea utilizando un centrifugador de ensaladas o secándolas suavemente con un papel de cocina.

Todo a mano

Preparado con las manos todo sale más artesano, sabe mejor y tiene una apariencia más natural. Eso sí, lávatelas bien antes de tocar cualquier alimento. Obviamente hay cosas para las que necesitarás cuchillo, pero para el resto, usa las manos y córtalo en trozos que quepan fácilmente en la boca. Al ser pedazos más pequeños, te aseguras de que los ingredientes se mezclen bien y puedas coger un poco de todo con el tenedor. También puedes lanzarte a mezclar bien la ensalada con las manos que siempre da buen resultado.

Sorprendentes semillas

Abre tus ensaladas a la sensación del momento: las semillas. Son pequeñas, sí, pero aportan mucho sabor y energía al plato simplemente con añadir un puñadito. Además, hay una gran cantidad de tipos como las de sésamo, chía o lino entre otras muchas. Aprovecha su versatilidad y úsalas enteras, machacadas o como aliño.

Más frescor y energía

Otra de mis opciones favoritas para darle consistencia a las ensaladas y que tengan un sabor menos monótono es añadirle cereales o fruta. Todo depende de lo que te apetezca en cada momento. A lo mejor te apetece una ensalada con base de arroz integral, cuscús, quinoa o quizá quieres algo más fresquito y decides hacerte una ensalada con gajos de naranja o mandarina, trozos de manzana o pera, limón recién exprimido, trocitos de papaya o mango. Como ves, los límites los pones tú y solo tienes que unir ingredientes que se complementen bien.

 El toque final

Usa la creatividad para los aliños, no todas las ensaladas tienen que llevar aceite y vinagre. Existen un gran tipo de aliños que le aportarán algo diferente a tu ensalada. Busca inspiración en distintos lugares y descubre aliños como el tahini, los aliños hechos con cremas de frutos secos, miso o zumos de frutas.

Ensalada de mini rábanos

Una ensalada suculenta, suave y muy, muy sana. En ella se mezclan los sabores y beneficios de originales ingredientes. La lombarda aporta vitaminas C y E; la manzana te dará un buen aporte de fibra; y los mini rábanos, antioxidantes esenciales. Además, puedes añadirle también frambuesas para potenciar el sabor y los beneficios de esta ensalada. Por último, alíñala a tu gusto con una fresca vinagreta y a disfrutar.

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Ensalada de quinoa y alubias negras

Pocas ensaladas te darán más energía que esta. De hecho, aporta suficiente proteína como para que no necesites comer ninguna proteína animal a lo largo del día. La quinoa es el cereal con mayor aporte de proteína y al juntarlo con las alubias obtendrás una gran cantidad de nutrientes y vitaminas. Añádele además tofu, tomate, cebolla, zanahoria y alíñalo con una salsa de aceite, zumo de limón, ajo, mostaza y albahaca para llevar de viaje a tus papilas.

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Ensalada con brócoli

El brócoli es un ingrediente que, pese a su delicioso sabor y alto valor nutricional, por alguna razón a mucha gente se le olvida incluirlo en el mundo de las ensaladas.  En realidad es un alimento perfecto, contiene calcio, fósforo, magnesio y zinc, lo cual ayuda a fortalecer los huesos, entre otros beneficios. Descubre lo mucho que puede aportar el brócoli a una ensalada, échale tus ingredientes favoritos y termina el plato con un aliño de yogur desnatado que seguro hace que repitas más de una vez.

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¿Pescado crudo? Sí, por favor

Las modas son las modas. Algunas efímeras y otras más longevas. Pero lo cierto es que, cuando llegan, pegan fuerte y es imposible resistirse a ellas. Al menos durante un tiempo. Y como en España amamos la comida, existe una que lleva ya un tiempo entre nosotros y parece que ha llegado para quedarse. Sí, hablamos del sushi. Ese alimento que al principio causó rechazo por el pescado crudo, ahora lo encontramos incluso en el menú de las bodas más atrevidas.

Por eso en el post de esta semana, nos acercaremos a la realidad del sushi. Su significado, sus estilos y variedades, todo lo que lo envuelve y todo lo que desconocemos de esta famosa preparación emblemática de la gastronomía japonesa más tradicional.

Aunque rastrear el origen de un plato o un alimento en ocasiones es una tarea dura, con el sushi se dispone de más datos. La referencia más temprana del plato japonés aparece nada menos que a principios del siglo VIII, en el año 718, en un documento legal del periodo de la historia de Japón. Ya en aquel entonces la preparación era similar a la de ahora, con una especie de sushi fermentado en el que tanto el arroz como el pescado, eran mezclados.

En aquella época, esta elaboración era un modo más de conservar el pescado sin emplear demasiada sal en el proceso. Y se preparaba de esta manera para que las capturas fuesen comestibles durante más tiempo.

Con el tiempo, la combinación de ambos ingredientes con sus amplísimas posibilidades fue asentándose como una elaboración culinaria. Fue entonces cuando arroz y pescados comenzaron a consumirse juntos como plato.

Pese a los cientos de años que llevaba aumentando de forma considerable el consumo del sushi en Osaka, fue en Tokio cuando comenzó a darse a conocer, a mediados del siglo XVIII. A partir de esta época el sushi comenzaría a preparase en numerosas casas de comida para llevar y restaurantes conocidos con el nombre de “Edo-san-sushi”.

Más adelante, en el siglo XIX, el cocinero nipón Hanaya Yohei inventaría la variedad del nigirizushi conocida como kantō. Como ya se hizo tiempo atrás, se dejó la fermentación de lado para emplear el arroz con los diferentes tipos de pescado. Estos se marinaban con salsa de soja o vinagre, se salaban con generosidad y, a veces, incluso se cocinaban. Siempre con el objetivo de poder alargar la vida del pescado. La ingesta de este plato siempre se hacía con las manos o palillos de bambú, los cuales han sido heredados también en la actualidad.

Este era el comienzo del sushi como un tipo de la comida rápida. Pero no por ello resultaba ser una comida pobre o mal vista. En este plato, la calidad, comenzando por la frescura de los ingredientes, es capital.

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Y como la información es poder, aquí os traemos también unas cuantas curiosidades que seguro que no sabíais y que os resultarán de gran interés.

  • Existe una Universidad de Sushi. La figura del cocinero de sushi se conoce como Itamae, un maestro que ha estudiado durante años en universidades especializadas en sushi. Los licenciados tardan hasta cuatro años en poder tocar un pez, y reconocen su calidad con sólo verlo en el mercado.
  • Las mujeres no pueden hacer sushi. Tradicionalmente, solo los varones pueden preparar este plato japonés. La razón, según explican, es que las mujeres tienen la temperatura corporal más alta, por lo que alteran el sabor del arroz cuando lo preparan.
  • Podéis comerlo con las manos. ¿Tanto tiempo invertido en aprender a usar palillos para esto? Pues sí, la manera tradicional de comer sushi es con las manos, así que olvidad los palillos.
  • Seguid siempre un orden para comer. No empecéis a comer sushi a lo loco. Idealmente, debéis empezar por el pez que tenga un sabor más ligero, y acabar con los sabores más fuertes. Degustad primero los de color blanco y luego los rosados y rojos.
  • La tradición es con atún. En España siempre pedimos maki de salmón y atún, pero en Japón los primeros son realmente raros y difíciles de encontrar. De hecho, se considera que fueron los noruegos los que introdujeron el salmón en su cocina en los años ochenta.
  • Jamás con aguacate. ¿De verdad pensabais que en Japón tenían aguacate? Pues no. Todas las variedades de California roll (maki con aguacate, mayonesa, queso filadelfia y salsa picante) fueron inventadas en Estados Unidos y Brasil. A los nipones les parece muy raro utilizar estos ingredientes y de hecho los encontrarás muy poco en el país.

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Seguro que a estas alturas os están entrando muchas ganas de un buen plato de sushi. Así que os dejamos, pero eso sí, recordad los consejos que os acabamos de dar para poder disfrutar este plato como se merece.

 

Comer como Reyes

Mañana llega el tan ansiado día de Reyes y seguro que muchas familias no sabréis qué poner en el plato. Por eso para esta primera semana os vamos a proponer un menú ligero y sabroso, para que tanto tú como tu familia podáis comer como unos verdaderos reyes.

Como ya sabemos, la última comida de las Navidades siempre viene precedida del mayor y más divertido de los dulces: el roscón. Y como bien sabemos todos, se trata de unos de esos desayunos que te dejan saciado hasta la hora de comer.

Por eso para este año te vamos a proponer un menú diferente. Un menú sano, ligero y equilibrado que hará disfrutar a toda la familia sin necesidad de tener que recurrir a las sales de frutas.

Para empezar el menú de Reyes prepararemos unos pintxos de bonito con mayonesa y una pizca de tomate y tabasco.  Se trata de un entrante que gusta a todos y tiene una presentación preciosa. Es una receta tan fácil y rápida de preparar que lo podréis hacer una hora antes de que lleguen los invitados.

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Una crema de calabaza es el mejor primer plato que podéis preparar, ya que después de tantos días comiendo un poco más de la cuenta, esta cremita os reconfortará, saciará y le irá de maravilla a vuestro sistema digestivo. Podéis prepararla el día de antes y calentarla antes de la comida.

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En cuanto al plato principal, este año nos decantaremos por un salmón con setas.  Es un plato principal sencillamente perfecto, muy sencillo de preparar y muy rico. Se trata de un plato diferente, pero muy sabroso. Lo esencial como siempre es el cariño que le pongáis al plato pero para ser sinceras, la materia prima de este plato será igual de importante. Si el salmón es bueno y las setas sabrosas tendréis mucho ganado.

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Para acompañar la comida, un poquito de pan de espelta. Así incluimos más cantidad de fibra y minerales.

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Para  terminar, una fantástica mousse de yogur, más digestiva imposible, rica y ligera, es el punto final ideal a una comida deliciosa. Si queréis, podéis decorar la mousse con alguna fruta de temporada o con frutos rojos. Y para los más golosos, podéis poner en la base de los vasitos de mousse una cucharada de vuestra mermelada favorita. Le dará un toque dulce y diferente.

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Si con este menú los Reyes Magos no se portan con los regalos, es que quizá no habéis sido todo lo buenos que deberíais.